SE BUSCAN HOMBRES DE VERDAD
Sugerencias para ministrar a los varones
1. Bendiga a los varones de su congregación
que solamente él podrá capacitarnos con su poder al aplicar la gracia del Señor a nuestras Los pastores y líderes debemos permanentemente hablar bien, desde el púlpito y a toda la congregación, acerca del valor que tienen los varones para Dios y para el ministerio de esa iglesia. Cuando se comienza a proclamar que los hombres son valiosos lo serán, pues se está soltando una palabra de bendición sobre los varones.
Por tanto, evitemos hablar mal o rebajar a los varones en forma pública y más bien, proveamos enseñanza que resalte el valor que tiene para la iglesia y la familia, el contar con hombres valientes y fieles. La clave está entonces en crear un ambiente donde ellos se sientan aceptados, valorados y honrados. Solo así tendremos la seguridad de que comenzarán a buscar su lugar en la iglesia.
2. Convoque a los varones a pasar tiempo juntos
Hemos tenido excelentes resultados cuando un día feriado, por la noche, se van los varones a una casa de campo para pasar la noche juntos, orando, cantando y ministrándonos la Palabra unos a otros. Esos encuentros no tienen por qué estar limitados a un solo grupo, sino que pueden incluir desde los adolescentes hasta los abuelos. Esto permite que se cultive un ambiente de camaradería en el que los mayores pueden bendecir a los menores. También se pueden planificar actividades específicamente para los hombres, con deportes, pesca y otras actividades que simplemente crean la oportunidad de estar juntos.
3. Incorpore a su iglesia grupos de estudio para hombres
Estos grupos deben ser pequeños —de ocho a diez personas— en los cuales se compartan estudios breves y dinámicos sobre los hombres bíblicos y su aplicación práctica a nuestra realidad presente. También se deben crear los espacios para compartir cargas del trabajo, familia o personales, con la oportunidad de orar unos por los otros. Estos grupos también pueden echar mano del abundante y buen material que existe para hombres, estudiando un libro sobre el rol de padre o esposo, o sobre las etapas de desarrollo en la vida de un varón. La clave aquí es encontrar un lugar con cierto grado de privacidad pero con aire de libertad, lo más alejado posible a lo considerado religioso, en un contexto netamente masculino.
4. Aproveche la red de hombres cristianos (RHC)
Esta red, fundada por el Dr. Edwin Cole, es una herramienta de calidad excepcional. Se trata de un curso de «Especialización en hombría», contenido en una serie de nueve manuales de estudio, preparados para ser enseñados por un pastor, maestro o líder de hombres.
5. Asista a eventos masivos para hombres
En 1997 se hizo en la ciudad de Córdoba (Argentina) el primer encuentro para Varones de Pacto. Esa experiencia nos hizo comprobar que existe un interés muy especial por reforzar el ministerio a los hombres. En esa oportunidad asistieron aproximadamente 250 varones pero el año siguiente contamos con la presencia de 1200 caballeros.
Por su parte, en EE.UU. existe el movimiento denominado Cumplidores de Promesa (Promise keepers) el cual reúne de 30.000 a 40.000 hombres cada mes en los estadios de diversas ciudades y está extendiéndose a muchos países en todo el mundo. El encuentro más numeroso fue el celebrado en Washington, en 1997, el cual congregó más de un millón de hombres. Estoy convencido de que en los países de Latinoamérica podemos también juntar a nuestros hombres y proveerles de una fuerte ministración, específica y ajustada a sus necesidades y a la visión que Dios nos está dando para ellos.
Estos eventos de carácter masivo, también son muy útiles para compartir la fe con otros hombres e invitarlos a un lugar «no religioso» como estadios o gimnasios, salas de convenciones en hoteles o predios feriales.
Conclusión
Todo lo que hagamos por los varones hoy, volverá multiplicado en la próxima generación. Cuando muchos hombres están juntos, se crea una conciencia de que somos una gran multitud y podemos pedir la bendición de Dios sobre la Tierra puestos de acuerdo, con la certeza de que seremos escuchados. Los hombres además hemos sido llamados a ocupar un lugar dentro de la iglesia y la sociedad, pero la plenitud de la bendición no podrá ser alcanzada hasta que ocupemos este lugar.
Acerca del autor: René Zanetti vive, junto a su familia, en Córdoba, Argentina. En los últimos años ha estado particularmente abocado a la tarea de ayudar a los hombres a encontrar su identidad en Cristo.
Las características de un hombre sano
Sabe expresar sus emociones y afectos en formas apropiadas.
Es capaz de entablar relaciones amorosas e íntimas con otras personas.
Sabe cuidar de otros.
Reconoce la importancia de rendir cuentas a otros hombres y de pedir ayuda en tiempos de crisis.
Experimenta y expresa el dolor en formas apropiadas, aun llorando cuando la situación provoque esta respuesta.
No tiene miedo de compartir con otros su historia personal.
Maneja correctamente los ritmos de trabajo y descanso.
Participa activamente en la crianza de sus hijos.
Comparte tareas del hogar junto a la esposa.
Provee para su familia, en el rol de cabeza de hogar, dirección, cobertura y protección. Participa activamente en la vida de la iglesia, compartiendo sus dones, recursos y tiempo para la expansión del reino de Dios.
© Apuntes Pastorales, Volumen XXII – Número II